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“No conozco a nadie en Mojácar que no haya llegado a la política movido por intereses urbanísticos”

Clemente Flores, un ‘cerebro’, ha destripado en 22 entregas los lances más brillantes y oscuros de la política mojaquera, a través de un largo viaje por la evolución urbanística del municipio.


Clemente Flores
Miguel Ángel Sánchez / 10·03·2017


Lleva media docena de años ocupando la página de cierre de ACTUALIDAD ALMANZORA. Inquieto, hablador, inteligente, curioso, investigador, afable, justo, generoso, culto, leal, crítico, lúcido, independiente y valiente. Tan amador de su pueblo y su comarca como desairado por la clase cateta que dirige el ayuntamiento. Clemente Flores, un ‘cerebro’, ha destripado en 22 entregas los lances más brillantes y oscuros de la política mojaquera, a través de un largo viaje por la evolución urbanística del municipio. Los futuros investigadores le darán el aplauso que hoy se le niega.
  
- Ha contado usted los últimos cincuenta años de urbanismo en Mojácar ¡vaya tarea!
- Algunos más de cincuenta, que uno ya es muy viejo.
- Pero la cuestión cobra mayor interés a partir de la apuesta por el turismo.
- Las ciudades son un libro escrito por las historias y las vidas que transitan por ellas. De las más remotas quedan los huecos. Su aspecto actual refleja a quienes la habitan ahora. Yo he sido testigo de cómo se ha desarrollado mi pueblo y, durante la mitad de mi vida, vi una sociedad antigua que me permite, en el momento presente, comparar el hoy con su ayer, que no son tan diferentes, porque siempre hay una continuidad en la forma de hacer las cosas. Es cierto que he estado fuera durante el inicio de su expansión urbana, pero yo vivía el urbanismo de cerca y ya había publicado en 1972 un libro sobre esa disciplina para la Universidad. Ha sido uno de los asuntos a los que he dedicado mi vida.
- Habla de continuidad en la manera de hacer ¿cuál sería su común denominador y cuáles esos ‘pájaros’ que no pían a que alude en sus artículos?
- No se trata de una historia de personas. Hubo un cambio de rumbo y un señor como Jacinto Alarcón que es necesario nombrar por su protagonismo en el principio de todo. Cuando uno escribe, ordena sus ideas para poder situar y construir el discurso de lo que pretende contar. La constante en el desarrollo urbanístico de Mojácar ha sido el incumplimiento sistemático de la legislación vigente en cada momento. Me ha sorprendido constatarlo, pero es el elemento que aparece a lo largo de todo el tiempo.
- ¿Es una seña de identidad de su pueblo o algo que ocurre en todas partes?
- No sé si se trata de un fenómeno generalizado, sin embargo, en Mojácar y parte de la comarca, sí. Y, en esto, mi pueblo lleva 20 años de delantera a los de alrededor.
- ¿Arranca esa forma de obrar con los planes generales?
- Arranca con preocupaciones generales primero y luego con los planes. Todo daba igual. Hay que recordar que en Mojácar continúan vigentes las Normas Subsidiarias de 1987. No las ha sustituido nada y ya han pasado muchos años. Demasiados. Al menos, a mí me lo parece.
- ¿Qué ha ocurrido para que no se respete la legalidad urbanística en su pueblo? Porque es necesaria la concurrencia de alguien que actúe, pero también de otro que le deje hacer.
- Para incumplir la Ley de Costas se unieron los intereses de algunos por ocupar la playa con quienes cedieron las parcelas en nombre de otros. Los ingleses jamás quisieron establecerse ahí porque siempre pensaron que la justicia acabaría actuando algún día, pero los españoles nunca dudaron en ocupar la primerísima línea de la costa. Sobre todo algunos que se supone duchos en la disciplina urbanística por haber sido concejales y alcaldes. De todos modos, he sido muy cuidadoso en poner sólo la mitad de lo que he sabido.
- ¿Se ha guardado lo mejor?
- Me he callado lo que creo que no aporta nada nuevo. Lo que estimo redundante.
- De lo que ha trascendido, se sabe que ha habido mociones de censura muy sospechosas y convenios urbanísticos en los que el Ayuntamiento ha cedido mucho a cambio de nada pero ¿cuánto se ha manejado sin que nos enteremos?
- En España es mucho más lo malgastado que lo robado, y eso que hay personas que me aseguran haber visto a gente con sacos llenos de dinero negro. Sin embargo, abundan más los casos como Marina de la Torre, que era una finca que los Chávarri y los Garrigues quisieron llenar de cepas y ponerla en producción agrícola, para lo que llegaron a pedir permiso para sondear en busca de agua y legalizar pozos. Ahora es un esqueleto de cemento recostado sobre la montaña ¿quién puede vivir ahí? O miremos ese espectro en que han convertido Macenas. Teníamos una comarca con muchas posibilidades para hacer maravillas, pero nos la hemos cargado.
- ¿Ha habido, al menos, un reparto equitativo de los dividendos generados por las tropelías urbanísticas?
- Eso ha supuesto un beneficio para un grupúsculo. Siempre hay listillos. Una cacicada no es una decisión política. En Mojácar hay un grupo determinado de gente que se ha apoderado del poder y se ha vuelto al sistema caciquil que existía en el siglo XIX. Parece que la mitad del pueblo gobierna contra la otra mitad. Yo no me opongo al progreso, pero no veo ningún avance en que Marina de la Torre sean 200 coches entre la carretera y la playa y mil individuos en bañador como en cualquier playa de África hoy. ¿Eso es lo que se podía hacer en esa finca?
- ¿Ha mediatizado el urbanismo la política mojaquera?
- Mi amigo Bernard Vincent me dijo que un alto dirigente del Partido Socialista Francés le aseguró que el 80% de quienes se dedicaban a la política lo hacían por dinero. Yo no conozco a nadie que en Mojácar no haya llegado movido por intereses urbanísticos, de construcción o de otros sectores relacionados. Los jóvenes mojaqueros viven en Turre o en Garrucha mientras su pueblo envejece y los expulsa ¿Cómo calificar a los políticos que permiten el éxodo de sus hijos porque no se han preocupado de que existan viviendas que puedan pagar? La Junta legisla para que se construyan esas viviendas que llama de protección oficial. Pero, ¿dónde se van a levantar? ¿en Macenas? ¿en Marina de la Torre? No, para eso se inventó un negocio al que se llamó Llano Central. No van a hacer nada. Con el urbanismo del futuro pasa lo que dijo don Juan Tenorio: “La ha dejado imposible para vos y para mí”.
- ¿Cuántos cambios de normativa ha habido desde que empezó la cosa?
- Llegada la crisis, ya sólo llegan por el sueldo. Es lo que preocupa a los concejales de los dos últimos mandatos. Antes se preocupaban por los terrenos propios o de los amigos, pero ya no. El urbanismo es el reflejo de la sociedad.
- Entonces Mojácar, la principal marca turística de la comarca, sigue sin PGOU.
- Hay uno provisional, pero se las tiene que ver con el POTLA. Si la Junta lo aprueba, sería cargándose su POTLA, porque el Ayuntamiento no puede hacer uno que lo cumpla.
- Cuénteme algún caso llamativo o escandaloso.
- El colmo de todos ellos es mirar en el proyecto original cuántas viviendas se aprobaron en Marina de la Torre y contar las que hay. O cómo se sacó a Macenas del área de protección del medio físico en que estaba situada según la primera ley importante que aprobó la Junta. Algo muy fácil de entender cuando sabemos que fue el presidente Rafael Escudero quien se ocupó de negociar ese cambio. La propia administración autorizó la construcción de viviendas ilegales ahí al contemplar la existencia de una sola rambla cuando existen tres.
- ¿Y la participación ciudadana? ¿qué papel cree que juega o ha jugado?
- ¿Piensa usted que puedo tener una buena idea de mi pueblo? Hace unos años presenté un libro mío en Mojácar (‘Nacer en los 40’). El salón estaba lleno, usted estaba allí, ¿vio a alguna autoridad municipal? No ha habido participación ciudadana alguna en todo este proceso de urbanización. Dicen que la cultura de un pueblo se mide precisamente por su participación en los asuntos de su interés. Cuando los abandona y elige a desalmados para que los gestione, es tan culpable como ellos. Se tiene que aguantar. Recuerdo la presentación de un plan de urbanización. La hacía un prestigioso urbanista, Francisco Pol. Todo el mundo fue a preguntar por su parcela, pero yo le pedí que me explicara por qué decía que se ajustaba a lo estipulado por la ley cuando no era así. En lugar de contestarme, se fue a consultar con los que estaban detrás y no volvió a aparecer. Con eso ya me respondió bastante.

EN EL PRÓXIMO NÚMERO SEGUIRÁ LA SERIE DE CLEMENTE FLORES ‘LA CRISIS’.


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