El Consejo de Administración y la Junta General de Accionistas de Galasa aprobaron el pasado 5 de julio una subida de las tarifas que, según su vicepresidente, Javier Aureliano García, busca el “equilibrio” entre lo que se cobra y lo que cuesta prestar el servicio.
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Javier Aureliano García, vicepresidente de la Diputación Provincial de Almería y de Galasa |
El Consejo de Administración y la Junta General de
Accionistas de Galasa aprobaron el pasado 5 de julio una subida de las tarifas
que, según su vicepresidente, busca el “equilibrio” entre lo que se cobra y lo
que cuesta prestar el servicio.
García confiesa sentirse “decepcionado” por la actitud
que ha encontrado en los alcaldes socialistas, que califica como “desleal”,
pero ha encontrado apoyo en Izquierda Unida, formación con la que dice
coincidir porque “ambos creemos en lo público”.
- Al final GALASA ha subido las tarifas.
- Sí, se han subido pero, además, las estamos unificando,
que quizás sea más importante. En el área de Levante existe una tarifa única,
pero en el Almanzora eran 18 precios distintos, uno para cada pueblo. Con un
mismo consumo, un ciudadano de Fines paga 12 euros, en Urrácal 6 y en Mojácar,
Cuevas o Pulpí 30. Eso es un auténtico disparate. De este modo, el Levante ha
estado soportando, hasta ahora, el déficit del Almanzora. Nosotros vamos a
acabar con esa situación, que nos parece injusta, y vamos a equilibrar las
tarifas. Se acabó que un ciudadano tenga que soportar el consumo de otro.
- Sin embargo, sigue habiendo precios distintos entre la
tarifa que se aplicará en el Levante y la que han aprobado para el Almanzora.
- La única diferencia de precios entre los distintos pueblos
vendrá determinada por la procedencia del agua, es decir, si consumen de la
desaladora o no. En el Levante, el agua es desalada, mucho más cara que la de
trasvase porque necesita un alto consumo de energía para su producción, y tengo
que recordar que fue un gobierno socialista el que decidió derogar los
trasvases.
- ¿Cubrirán las nuevas tarifas el coste del servicio o
vamos ver cómo se aumentan los casi 38 millones de euros que Galasa apunta en
la libreta de lo que debe?
- Hemos procurado que no se genere más déficit, que el
usuario pague exactamente lo que cuesta el agua que sale por su grifo. Ni un
céntimo más, pero tampoco de menos. Galasa es una empresa pública y sus dueños
son los ciudadanos por medio de los Ayuntamientos. La Diputación tiene el 51%
de las acciones. Hasta ahora, el desequilibrio que existe entre el precio que
se cobra a los usuarios y lo que cuesta el servicio genera un déficit de 3,12
millones de euros al año. Es claro y necesario que se trata de una situación
que hay que corregir. De todos modos, tengo que decir que los clientes de
Galasa pagan, y seguirán pagando tras la subida, el agua más barata de toda la
provincia porque estamos obrando con justicia.
Es importante comparar nuestros precios con los demás,
porque así ganaremos perspectiva y sabremos de qué estamos hablando. Nuestros
pueblos están muy por debajo, aunque en lugares como Urrácal la subida será
espectacular porque también se estaba pagando mucho menos de lo que se debía. Y
en lo sucesivo, el precio del recibo se incrementará anualmente en función del
IPC.
Es posible que Albox sea el modelo de gestión del PSOE.
Recordemos que el Ayuntamiento socialista de esa ciudad decidió abandonar la
empresa pública provincial y privatizar el servicio integral del agua en el
municipio. No consumen agua desalada y sin embargo sus vecinos pagan el agua
más cara de toda España. Ése es el ejemplo que pueden ofrecer algunos.
En cambio, nuestra propuesta es que se gestione el agua
desde lo público. A partir de ahora se va a pagar un poquito más que antes,
pero seguiremos siendo los que menos paguemos en toda la provincia de Almería.
Los costes de un servicio público deben ser sufragados por los ciudadanos que
lo consumen, lo exige la lógica, y también la ley.
- Ustedes llevan cinco años con mayoría absoluta en la
Diputación y, por tanto, dirigiendo el Consejo de Administración de Galasa. Si
la solución era ajustar las tarifas ¿por qué han tardado tanto tiempo en hacerlo?
- Porque se me caía la cara de vergüenza sólo de pensar en
decirle al vecino que tengo que subirle el recibo de un agua que no puede
beber. Ahora, al cabo de 20 años, sí puedo hacerlo. Nuestro compromiso consiste
en ofrecer al ciudadano agua potable y buscar el equilibrio financiero de la
empresa pública. Hemos conseguido ambas cosas. Eso se llama responsabilidad.
Lo fácil hubiera sido privatizar el servicio y quien se
adhiera, bien, y el que no pueda, que se aguante. Y permitir que en Urrácal se
sigan pagando 6 euros cada dos meses. Eso, para mí, sería indecente.
- ¿Por qué no han llegado a un acuerdo con el Partido Socialista?
- Quisimos ir de la mano de todos, pero parece que los
socialistas no soportan que el Partido Popular haya conseguido que el agua sea
potable. El PSOE se ha quedado solo mientras nosotros seguimos nuestra hoja de
ruta junto a Izquierda Unida porque ambos creemos en lo público.
En la Junta de Accionistas, el portavoz socialista expuso
sus puntos de vista, que fueron desarmados uno por uno. Preguntó que cómo era
posible subir el precio con las pérdidas de agua que hay, cuando esas pérdidas
se registran en la red de baja, cuyo mantenimiento corresponde a los
Ayuntamientos. Galasa no es un ente ajeno que chupa la sangre de los pueblos.
Galasa gestiona y mantiene las infraestructuras que los municipios le entregan,
pero siguen siendo propiedad de los pueblos, que deben encargarse de su estado.
La empresa pública tiene la obligación de reparar una avería, pero no la de cambiar
una tubería. Ahora bien, como todo en la vida, es una cuestión de prioridades y
muchos Consistorios prefieren invertir su dinero en pistas de paddle antes que
en mantener unas redes de abastecimiento dignas y eficientes.
- ¿Qué intentos han hecho para conseguir el consenso?
- El 11 de abril enviamos una carta a los tres consejeros
del PSOE ofreciéndoles los técnicos que necesitaran para que los asesoraran y
pudiéramos llegar a un acuerdo.
Ante la ausencia de respuesta, el 19 de mayo envié un correo
electrónico a su portavoz reiterando el ofrecimiento e instándole a que se
reuniera con los técnicos de Galasa, prometiéndole que aprobaríamos lo que
ellos acordaran. Les llamamos hasta en doce ocasiones y siempre recibimos
negativas.
Nuestra intención fue desde el principio buscar la
unanimidad. Por eso pedimos a los técnicos que elaboraran una propuesta. Lo
hicieron, nos la dieron y el PSOE puso pegas por la horquilla de los bloques de
consumo, no por la subida. El Partido Popular cedió y aceptó sus propuestas,
pero ellos viven instalados en el ‘no’.
Después mostraron sus reticencias por el reglamento interno.
Las aceptamos. Luego pidieron más tiempo para estudiar el tema y también
accedimos. A pesar de que sabíamos de la urgencia de tomar medidas, aplazamos
la toma de decisiones hasta que pasaran las elecciones, tal y como nos pedían
los socialistas. Por cierto, durante ese tiempo Endesa suspendió el suministro
de electricidad a Galasa, no se pudo pagar la extra a los trabajadores ni
tampoco cumplir con los proveedores.
Eso supuso que la Diputación tuviera que inyectar dos
millones de euros a Galasa, lo que se hizo en aras del consenso. Sin embargo, el
miércoles, 5 de julio, votaron que no a las tarifas. No me cabe la menor duda
de que su posición la tenían clara desde el principio y por eso me siento
decepcionado personal e institucionalmente. Un partido político responsable,
con capacidad de gobierno, no puede actuar así. No se oponen a subir los
precios del agua, sino a que rescatemos esa gestión desde ámbito público.
He de decir, y me apena hacerlo, que el PSOE, como
estructura, no ha estado a la altura, aunque el día de la votación vi a algunos
de sus alcaldes avergonzados por lo que estaban haciendo, por tener que votar
que no a los nuevos precios del agua.
- ¿Decirles no a la propuesta del Partido Popular es no
estar a la altura de las circunstancias?
- No, no es eso. Además nuestra propuesta era la que nos
indicaron los técnicos. Digo que no están a la altura porque, entre otras
razones, nos enteramos de su postura por la prensa. Convocaron a los medios de
comunicación y hablaron antes de que se celebraran el Consejo de Administración
y la Junta General de Accionistas. No han dado ni una oportunidad al acuerdo. Y
cuando hablamos de un asunto tan serio como el agua yo a eso le llamo
deslealtad. Su problema es que no se dan cuenta y lo vienen pagando en las
elecciones perdiendo votos en cada nueva cita de los ciudadanos con las urnas.
Con Galasa han desperdiciado otra ocasión de oro para ponernos de acuerdo y situar
los intereses de la provincia y de los ciudadanos por encima de los
partidistas. Lo que pasó en la Junta de Accionistas puso a cada uno en su
lugar.
- En cualquier caso no me negará la gravedad de que
Galasa pierda la mitad del agua que compra. A eso habrá que poner remedio
independientemente de quién sea la competencia de mejorar las redes de
distribución.
- No se lo voy a negar. En la Diputación nos preocupa y, de
hecho, antes no había ‘buscafugas’ en Galasa y nosotros creamos un departamento
para eso. Es como si tuviéramos grifos de oro y bañeras con hidromasaje, pero
las tuberías rotas. Un auténtico despropósito
Recordará usted que en 2009 se subieron los precios.
Entonces presidía la Diputación un socialista, Juan Carlos Usero, y la actual
alcaldesa de Garrucha, María Antonia López, era consejera en su calidad de
diputada provincial y votó a favor. Se perdían por aquellos días 7 hectómetros
cúbicos al año, pero no parecía importarle a ellos ni a ningún alcalde del
PSOE, porque nadie antepuso entonces las fugas a la subida de las tarifas.
- Pero ¿piensan hacer algo para corregir eso que usted
califica como ‘despropósito’?
- Por supuesto que estudiaremos medidas para colaborar desde
la Diputación con los Ayuntamientos. Premiaremos a quienes inviertan en las
redes de abastecimiento, pondremos una parte de los presupuestos necesarios.
Vamos a demostrar que se puede servir el agua desde lo público y sin perder
dinero.
- ¿Tienen pensado adoptar alguna medida más para
enderezar la empresa?
- Tengo que recordar que cuando tomamos las riendas de
Galasa, había 6 asesores. Ya no hay ninguno. El consejero delegado cobraba
83.000 euros y ahora 50.000, el gerente 100.000, ahora 52.000. No estamos
utilizando la empresa para colocar enchufados y hemos bajado casi al 50% los
sueldos de los directivos. Estaremos cometiendo errores, pero no mangoneando
como hacía el PSOE. Tenemos la conciencia tranquila.
“Quien se vaya, se llevará su parte de la deuda”
- Visto lo visto, ¿temen una desbandada de ayuntamientos
socialistas en Galasa?
- Quien diga de irse tendrá un problema, porque nadie le
dará el agua más barata.
Albanchez se fue y volvió poco más tarde. Recaudaba 60.000
euros al año y pagaba una factura de agua de 120.000.
Yo pido responsabilidad a los alcaldes. Que piensen en los
vecinos y no en colores políticos. Que hagan gestión para no perjudicar a sus
pueblos. Y quien se vaya, se llevará su parte proporcional de la deuda y de los
empleados. No pasará lo mismo que cuando se fue Vera, que suponía el 30% de la
facturación de Galasa. Parte de la deuda que hoy arrastra la empresa se debió a
no reducir en esa misma proporción la infraestructura que tenía entonces.
“No es cierto que tres responsables estén de baja por
estrés”
El vicepresidente tildó de “rotundamente falso” que tres trabajadores
del departamento de administración estén de baja por estrés; uno de ellos el
responsable de la contabilidad. “Puedo garantizar que no es verdad”. También
desmintió que los empleados no hayan cobrado. “Las nóminas se pagaron el pasado
sábado [2 de julio], como también se liquidó la deuda con Endesa”. Y añadió: “tampoco
cobran 83.000 euros al año el gerente y el consejero delegado, sino 52.000 el
primero y 50.000 el segundo. Hay que tener más rigor”.
Los pagos han sido posibles gracias al crédito de 1,9
millones que la Diputación aprobó recientemente para Galasa.
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